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Déjame que te cuente… Capítulo 7.

Publicado el: 19 de octubre de 2019

La participación en la ofrenda de las fallas del año 1975, fue una de las más lluviosas que se recuerdan. Dispuestos para iniciar el pasacalle, los músicos contratados que pertenecían a la Unión Musical de Vinalesa, se negaron a hacer sonar sus instrumentos, pues alegaban que con la lluvia que estaba cayendo, estos podrían estropearse. Tras unos “dimes y diretes” con algunos miembros de la Comisión, accedieron a regañadientes a acompañarnos en la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados.

Este fue el punto partida que supuso el nacimiento a la idea de conformar una Banda de Tambores y Cornetas, unido al hecho de que por aquella época, era bastante dificultoso poder hacer frente a los gastos que suponían la contratación de una banda de música para toda la semana fallera.

Todos los inicios son complicados, pero se respiraba la emoción y voluntad del que inicia un proyecto novedoso. Para el ejercicio fallero de 1975/1976 comenzaron los ensayos, siendo el lugar donde se reunían, la actual gasolinera Repsol de la Avenida Baleares, conocido en aquella época como “Lajo Chatarras”, y tras los ensayos, se volvía al casal en formación para ir ensayando la difícil tarea de tocar y caminar al mismo tiempo. No tardaron en aparecer los inconvenientes, pues un vecino denunció a la Comisión ante el Ayuntamiento, porque este trayecto “le molestaba al no poder escuchar la televisión por la tarde”. Pero eso no mermaba las ganas de seguir mejorando, y tan solo a los 5 o 6 meses de constituirse la Banda de Cornetas y Tambores, esta participó en el primer concurso, organizado por la falla Barón de Patraix-Cuenca, obteniendo la más que merecida cuarta posición.

No solo esta fue su única salida más allá de las actuaciones que realizaban junto con la comisión, ya que  también participaron en una ocasión en la Semana Santa Marinera acompañando a una cofradía de niños de la conocida Iglesia del Rosario, y fueron invitados a un certamen junto al Grupo de Danzas de la Comisión y la Murga “Els Penats”, organizado por el Grup D´Acció Valencianista (GAV).

En 1980, tras valorar el coste que suponía la renovación y reparación de los instrumentos, así como la bajada generalizada que llevaron a cabo las bandas de música en sus presupuestos, unido todo esto, al deseo de adquirir algún que otro privilegio con respecto al resto de miembros de la Comisión, supuso el fin a la existencia de la única Banda de Tambores y Cornetas de nuestra dilatada historia.